29 jun 2013

Vientos de cambio...

Hace mucho no escribo y tengo tantas novedades...cambie de vida...un vuelco 100% vuelvo a  estudiar. Me siento "Residente" ufs... cada día aprende algo nuevo...y olvidas otros jajaja así sea! 
Sigo en mi área profesional, sólo que esforzándome por la especialización... cursos entre medio...pruebas y exámenes.. yo me lo busque...pero aún así muy feliz.



"Del rojo al verde no hay mucho tiempo para soñar"



13 may 2013

Carta Abierta de un Padre a la decana de Medicina de la U.De Chile


Estimada doctora, le escribo en mi calidad de padre y motivado por su columna publicada el 18 de abril en el diario La Tercera. Coincido mucho en las medidas que propone para aumentar la tasa de natalidad, pero echo de menos medidas que en su calidad de decana de una de las más prestigiosas facultades de Medicina de nuestro país podrían ayudar, según mi experiencia y la de muchas mamás y papás, a “asegurar que Chile sea un país acogedor para procrear y criar”, citando textualmente su columna.
Desde hace varios años se ha avanzado notablemente en las investigaciones sobre las necesidades básicas (fisiológicas) de la mujer embarazada, en trabajo de parto y de los recién nacidos. Investigaciones que apuntan a la necesidad de adecuar las condiciones en que las mujeres y los recién nacidos son tratadas por médicos y matronas durante el embarazo, el parto y la primera infancia; que favorecen partos con una mínima intervención, que propician una lactancia exitosa y generan las condiciones para que el bebé recién nacido pueda desarrollarse de mejor manera. Sólo para darle un ejemplo cercano a su especialidad (inmunología): hay muchas investigaciones que apuntan a la necesidad de que el recién nacido haga un apego piel con piel con la madre apenas nace y permanezca así el máximo de tiempo posible. Esto trae múltiples beneficios, entre ellos la colonización de la piel del recién nacido con una flora bacteriana similar a la de la madre, lo que sumado al consumo de calostro, ayudan a formar el sistema inmunológico del bebé y lo protegen en su primera infancia.
Lamentablemente, en muchas clínicas y hospitales, y los médicos que allí trabajan, desconocen estas investigaciones y sistemáticamente proceden a separar al bebé de su madre apenas nace, llevando a cabo durante el parto maniobras y procedimientos que transforman esta experiencia cada vez más escasa, en una situación traumática para muchas madres, padres y bebés.
He escuchado a padres y madres que luego de tener a sus hijos en dichas condiciones deciden no tener más hijos para no someterse nuevamente a tratos vejatorios y a un nuevo trauma. En cambio, conozco muchas madres para quienes el parto fue una experiencia plena y satisfactoria, madres recién paridas que desearían repetir esa experiencia, madres que reciben piel con piel a sus hijos e hijas apenas nacen y que no son separados; en definitiva, nacimientos llenos de amor.
Estos partos son partos que toman en cuenta las investigaciones sobre las necesidades básicas de las mujeres en trabajo de parto, y que a pesar de que algunas de ellas son de hace muchos años, todavía no entran en los planes y programas de las escuelas de Medicina:
  • ¿Para qué insistir en inducir el parto de un embarazo absolutamente normal?
  • ¿Por qué un médico tendría más temor a un parto natural que a una cesárea?
  • ¿Por qué esa necesidad de separar al bebé apenas nace para realizar procedimientos que podrían esperar?
  • ¿Cómo puede ser que un médico salga mejor preparado para hacer una mamadera que para dar buenos consejos sobre lactancia?
  • ¿Por qué Chile tiene uno de los más altos índices de cesárea en el mundo?
  • ¿Qué estamos haciendo mal como para que nuestro país tenga uno de los más altos índices de enfermedades mentales infantiles en algunos estudios internacionales?
Las nuevas generaciones de médicos, matronas y personal de salud podrían ser los estandartes de una nueva generación de recién nacidos que nacen a la vida de manera más acogedora; acompañantes de las nuevas madres y padres de nuestro país; artífices de experiencias de parto plenas y colmadas de dicha.
Esto podría gestarse en las escuelas de Medicina, en su facultad, en sus estudiantes. Valdría preguntarse entonces: ¿qué impacto tendrían estas medidas en la tasa de nacimientos? No lo podemos saber a priori, pero sí podemos afirmar que el proceso de embarazo, parto y crianza sería más satisfactorio y pleno para mamás y papás; y esos recién nacidos llegarían a un país más amoroso y acogedor.
Le saluda afectuosamente,
Santiago Mackay Ellicker


DIOS MIO... toda la razón..acá el tema es económico. Con una cesárea se pagan honorarios médicos a un equipo: cirujano, ayudante, anestesista, matrona, arsenalera, más pago más alto en pabellón e insumos y más días de hospitalización, lo que implica más ganancias para las clínicas. Por lo demás, programar una cesárea le permite a los médicos atender su consulta particular sin problemas, juntar todas las cesáreas el día y la hora que más le acomode, no interrumpir vacaciones, seminarios o vida familiar y de paso no se demora más de una hora. En cambio un parto implica trabajar a cualquier hora y por muchas horas. El mercado todo lo manda, muy a pesar nuestro!!!